viernes

Ella

Dónde la muerte calla y huye.
Dónde el mundo deja de ser mundo para ser ella.
Dónde el río de sentimientos continua y fluye.
Dónde el viento separa los tiempos del ayer y del hoy.

Hay algo oculto en cada una de las palabras
El vestigio de un incendio que se apagó con el agua de mis ojos.
Ella lo pudo percibir, ella lo pudo ahogar en lo oculto de las palabras.
El flagelo de cercenar los instantes por culpa ajena fue lo último que vio Dios.

Porque me desacostumbró de un cielo negro.
Donde mis gritos se morían en una pared de sal.
Dibujando desde lo lejos sus manos en las mías.
Para que escribiesen juntas.

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