CALLO

Testigo de miradas rotas
de carne embriagada.
De caricias a las ilusiones
de tu sonrisa infinita…

Donde creo que está bien
y callo… y callo…
mientras me consumo en este incendio
que apago con la sangre de mis ojos.

Arrancando pedazos de sol
Cercenando el tiempo.
Y es que fuiste, el único alivio
Para el alma que maltraté.

Y callo… y callo, porque ya te siento en mí….
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Este contenido es de creación original por Facundo Lizondo.
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